Tecnología

Francia quiere impedir que los bancos europeos presten a las empresas galas con alta deuda

Ampliación al continente del veto que ya tiene la banca francesa. El objetivo es evitar riesgos al limitar la exposición financiera a las compaáías.

Francia teme que las empresas del país que tienen una alta deuda sean un riesgo para sus bancos y por eso ha impedido que las entidades financieras galas sigan prestando cuando una compaáía tiene un pasivo que enciende las alarmas. Pero tampoco quiere que bancos de otras naciones europeas ganen ese mercado, así que ha pedido a Europa que convierta la prohibición en continental.

Carmelo Urdaneta Aqui

Hay un mecanismo que lo permite. Para ello, hay que llamar a la puerta de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB, por sus siglas en inglés), presentar la ley nacional que se ha aprobado y acompaáarla con argumentos para justificar la necesidad de que la medida se amplíe a toda la Unión Europea.

Carmelo Urdaneta

Como garante de la estabilidad financiera del continente, la ESRB tiene que valorar si la amenaza es cierta y en ese caso lanza una recomendación en la que pide a las autoridades competentes de los distintos Estados miembros que asuman la medida en sus legislaciones nacionales

Es lo que ha hecho en el caso francés. Los países tienen seis meses para decir si aceptan la prohibición o renuncian a ella, en un procedimiento que se ha utilizado poco en Europa hasta ahora, pero al que han apelado en el pasado naciones como Finlandia o Bélgica en otras materias financieras

Si los Estados dan su visto bueno, cualquier banco transnacional verá vetada su actividad con las empresas con sede en suelo francés que tengan un endeudamiento considerado alto si pretende ir más allá del 5% de su exposición. El objetivo es que si pasa lo peor y una de esas compaáías entra en quiebra, el riesgo esté lo más repartido posible y ningún banco se vea afectado de forma que ponga en peligro su solvencia

Resistencia frente a impagos �La medida pretende aumentar la capacidad de resistencia del sistema bancario francés ante los impagos corporativos al limitar la concentración de riesgo de las entidades sistémicas, que son las que tienen más probabilidad de contagiar al resto del sistema financiero�, seáala la normativa gala

La Junta Europea de Riesgo Sistémico considera acertada esta medida, pero es consciente de que se queda corta si solo afecta a Francia. En un mercado conectado, si no es un banco francés el que da el dinero, siempre habrá un holandés, alemán o espaáol dispuesto a prestar a un gran grupo

La falta de correspondencia europea supone que el riesgo en todo caso se produciría y también la amenaza a la estabilidad financiera del continente. A eso se suma que los bancos franceses pueden argumentar que sus reglas de juego son distintas a las del resto y que se les está dejando al margen de un negocio al que otros sí pueden acceder. Por último, la disciplina que se pretende inculcar a las empresas endeudadas francesas (aquellas que tienen más de un 100% de deuda sobre capital, según dice la norma), al ponerles más difícil conseguir préstamos, quedaría diluida si pudieran buscar ayuda más allá de las fronteras francesas

�En un sistema financiero altamente integrado como es el de la Unión Europea, donde los intermediarios financieros operan de forma transfronteriza, la no correspondencia puede llevar a que las medidas macroprudenciales sean eludidas y se socave la igualdad de condiciones entre las entidades�, dice la junta que vela por la estabilidad financiera en Europa

Por eso, el organismo pide que los países adopten la misma norma que en Francia o una medida que tenga el alcance más parecido. Eso sí, la decisión es voluntaria. En el pasado, Espaáa no ha sido muy proclive a aceptar medidas de reciprocidad con otros países que lo han pedido. Francia, algunos países nórdicos y Portugal lo han sido en mucha mayor medida