¿Cómo ahorrar viajando?

Gastar menos y disfrutar más en las vacaciones es posible con previsión y organización. Estos son algunos consejos para rendir al máximo el presupuesto

Busque en Internet y compre con tiempo. Reservar vuelos y hoteles con meses de antelación suele rendir buenos dividendos. Son muchos los gastos que se reducen cuando el viaje se prepara con tiempo y la red es un buen lugar para informarse sobre descuentos, eventos gratuitos, restaurantes económicos y otras ofertas. Al visitar los sitios web de museos y monumentos, investigue si hay días u horarios gratuitos para recorrerlos.

Flexibilice sus fechas de viaje. Por lo general, los viajes de fin de semana suelen ser los más costosos cuando se trata de tarifas aéreas. Lo mismo aplica para hoteles en temporada alta. Si su agenda lo permite, considere viajar un poco antes o después de estos días críticos e intente distintas combinaciones para obtener mejores precios.

Busque alojamientos con cocina. Alquilar una habitación de un resort o un pequeño apartamento es una opción ideal cuando se viaja en plan familiar con un presupuesto limitado. Por lo general estos ofrecen una pequeña cocina con las facilidades básicas, muy útil para preparar el desayuno o una cena ligera a mínimo costo. Si viaja solo o en pareja y le resulta suficiente una opción modesta sólo para dormir, en Internet se consiguen hostales y posadas con precios solidarios.

Prefiera los tickets de metro para turistas. Cuando el plan es dedicarse a conocer una ciudad nueva, el metro es el medio por excelencia para recorrerla a bajo costo. Algunas ciudades de alta demanda turística como París, Madrid o Roma ofrecen tickets con viajes ilimitados en el subterráneo y las rutas urbanas de autobuses de la ciudad, por un número específico de días. Además de gastar menos, ahorrará tiempo cada vez que quiera usar este transporte.

No se deje presionar. En muchas atracciones turísticas hay guías que se ofrecen de manera insistente a mostrarle el lugar por un precio “especial”. Antes de apuntarse, averigüe primero cuánto costaría hacer el mismo recorrido por su cuenta. Si las ventajas o el ahorro de la visita guiada no son significativos y el idioma no es un problema, considere hacerlo individualmente. Leer de antemano la historia del lugar a visitar le permitirá disfrutarlo mejor.

Evite cargos a la habitación. Uno de los gastos más exorbitantes de un viaje son las llamadas telefónicas que se hacen desde el hotel. Considere si es estrictamente necesario llamar en lugar de enviar un e-mail o un mensaje de texto, en lo posible adquiera una tarjeta para teléfonos públicos o acuda a un centro de comunicaciones; si necesita hacer llamadas cortas y sencillas – como hacer una reservación para un restaurante – intente pedirlo como un favor en la recepción. Otros servicios como el minibar o el room service también tienden a ser costosos; considere comprar agua y sus propios alimentos con antelación.

Busque descuentos adicionales. Los niños menores de 12 años, estudiantes y personas de la tercera edad suelen gozar de precios especiales en ciertos lugares. Lo mismo aplica para los usuarios de ciertas tarjetas de crédito o para los miembros de clubes de beneficios de aerolíneas, hoteles y otros servicios. Inscríbase en estos programas para acumular puntos y sáqueles el máximo provecho.

No caiga en trampas turísticas. Cuando se trata de comer o comprar recuerdos, las tiendas y restaurantes que quedan justo al lado de puntos turísticos importantes suelen ser más costosos que otros comercios ubicados incluso a un par de cuadras. Si está dentro de sus posibilidades, camine un poco más. Probablemente encontrará mejores precios.

Viaje ligero. Si su premisa es ir de compras, considere llevar el menor peso posible en su maleta, o use un carry – on como equipaje de mano. Allí podrá guardar sus adquisiciones para no pagar exceso de peso en el equipaje facturado.

 

 Por Magaly Rodríguez

Compartir

Articulos Recientes